¿Duele el amor?
Antes habría dicho que no. Habría creído que no.
Ahora diría y digo que si, creo que si, siento que si...
Envidio el amor puro y carnalEl amor que siendo terrenal, se queda impregnado en el sudor del aire. El amor que escapa de los gemidos latentes en las caricias suaves que encierran las paredes.
Envidio ese sentimiento a flor de piel, cuando los labios se aproximan al roce y el calor de dos cuerpos unidos por la combinación perfecta y equilibrada de amor y distancia hacen una suave sinfonía de pasión.

A cambio durante largo tiempo, mi amor estuvo en gestación.
Lo cuide, lo alimente, y le regale todo cuanto el corazón me exigió dar.
Una vez nacido, te entregue mi alma, mi esperanza y todo cuanto fui.
Cogiste todo cuanto pudiste en tus firmes manos y lo elevaste, dejando a mi merced solo aquello que te sobro. Yo respire hondo y suplique una y otra vez que bajaras despacio y que vinieras a por mi cuerpo. Que lo elevaras en tus firmes manos y que me dejaras conocer en tus cálidos brazos, el brillo de las estrellas, el significado de la vida y el camino donde se hunde la soledad.
Descendiste de o alto de la primera estrella, despacio y lleno de luz. Y en un abrazo casi inmortal me sentí lo mas brillante y hermoso de todo el firmamento.

Reías y yo sentía la calidez de tu cuerpo protegiendo todo mi ser.

Detuviste tus inmensas alas bordadas con fino algodón y mirando al abismo dejaste caer mi corazón.
Sentí el frió del aire, el asfixia y la presión. Sentí la gota que cayo por mi mejilla y por ultimo el dolor que reventó mi corazón.
Morí en tus brazos y comprendí que de todas aquellas estrellas, la mas bonita no era yo. Y que de todo ese amor solo quedo una traición.
A menudo miras hacia abajo esperando encontrar a alguien que te de un nuevo corazón y que geste en su pecho un nuevo amor.
Lamentablemente, descubriste demasiado tarde que en la nueva década la traición se paga con el mas frió dolor