Despiertas y ya sientes que te mira, ya sientes sus latidos tan deprisa, lo sabes porque lo sueñas entre risas. Te escondes, mueves tus manos congeladas de secar las lagrimas. Respiras... te cubres la cabeza poco a poco sin cerrar los ojos y con un barrido tu visión  se hace trizas. A oscuras sientes la caída, recuerdas el amor sin medida, después de todo siempre fuiste una cría
La ultima discusión enfrió tu ira, mientras te percatabas, lo perdías. Entre gritos y sollozos jóvenes lo sentías, el ya no te entendía, solo tus errores el veía y con aliento furioso te decía :
- ¡O te callas o me voy, te juro que me voy!
Y con cada palabra, un hálito de vida de tu cuerpo se perdía.
"¿Y porque yo?" te preguntabas día a día
Por ser la muñeca que el quería, tu esencia  a cada hora se perdía. Y ahora vagas por la vida, recordando lo que fue en su día; las sonrisas, las caricias de oraciones líricas, que te regalaba sin medidas.
Te escondes tras las frías columnas, miras a la mujer de la esquina que revuelve la taza vacía con la mirada perdida, y te preguntas el porque de su agonía. Un ruido de risas estalladas roba tu mirada ... dos jóvenes que se abrasan en miradas apasionadas.
El reloj  se hace presente y comprendes que nadie esta tan torturada como tu, ni siquiera aquel hombre con ojeras, ni la mujer que que se mueve entre mesas perdida.
de nuevo miras el reloj, que en tu muñeca ya no aprisiona el perdón.
sientes la contaminación de un mundo de pudor, donde no es permitido tu amor. Y te escondes, de nuevo huyes de la gente, te silencias y te mueres, vas tranquilamente y pides la cafeína que te crece y que  desde hace días es tu fiel guía.
Lo sientes, lo presientes, la agonía ya se muere. Lo sientes, lo presientes el olvido  ya viene.
Miras tu reloj y una vez mas dices adiós, pero esta vez desde el corazón

~ɹǝǝlɔ