Hace demasiado, es justo el tiempo para explicar la distancia entre esto que siento.Hace mucho, quizas demasiado, no sentia tanto calor en el pecho, tanta emoción al dejar de hablar pensando en cuanto pasaría hasta volverlo a escuchar.
Es un renacer limpio el no saber que decirle, como actuar o pensar. Incluso intentar engañarle parece un juego después de las largas horas de hablar y aprender de esto. Me encanta solo con sus silencios, sin alardear de lo que es o deja de ser, sin promesas de futuros que parecen no llegar, solo importanta el momento en su cerebro y en sus pensamientos todo parece resuelto. Reconoce tan bien sus defectos, que sin ninguna preocupación realza sin saberlo todo lo bueno que da en un sentimiento.
Dice que es complicado, que en realidad es difícil conocerlo, pero su sencillez es lo único que no ve.
Persiste en momentos y desaparece en mis pensamientos, pero da igual, aunque le advierto el no da gun paso atras, dice que no tiene miedo y que todo le da igual... ¿Cómo ganar sin antes arriesgar?