Solo soñaba con volver a compartir una nueva noche de placer. Saborear una ultima vez ese efímero momento en el que tu humedo organo se apoderaba con la presicion de un maestro de mi sexo.
Tan dulce tacto el de nuestros cuerpos, cuando en uno de los prolongados finales de actos, las formas de mi cuerpo se distorsionaban provocando fisuras en mi.
Todas y cada una de esas heridas extendidas en mi piel, que hasta ahora no había sido mas que un territorio yermo.
Cada una de esas fisuras que una vez finalizado el ultimo acto, te encargabas de cerrar y las sellabas con el elixir que minutos antes regalabas a mi boca, tan gracil y tiernamente.
Con mis gemidos no hacia mas que pedir que no terminaras y mientras mis manos que reposaban sobre tu cabeza descendían, sentía como en mi garganta cándida ardían los sonidos, hálitos tan abrazadores como las profundidades del averno.
Tus manos y tu lengua se apoderaban de mi locura y justo en ese preciso instante que las caricias se hundían en mi ser, saboree la cordura, que poco después solté en un grito que salio desde lo mas profundo de mi cuerpo desgarrado.
Una ultima vez... mirarte contemplar tu obra, tu sonrisa mientras mi caja toraxica reflejaba el éxtasis y el agotamiento, mientras saboreas esa expresión en mi cara que tardaba mas de unos pocos minutos en desaparecer, después de una lucha con señor Morfeo que poco a poco me cubría en su sutil manto reclamando mi inerte y agotado cuerpo.
Si, anhelo ver como te sentabas en esa esquina, encendias tu cigarillo y te relamias los labios mientras veias el fluido descender por mis piernas temblorosas, que no conocieron mayor titilacion que la que experimente en tu abrazo.
